La presidencia irlandesa del Consejo de la UE ha puesto sobre la mesa un recorte de unos 140.000 millones de euros en el próximo presupuesto comunitario. Es una rebaja del 8 % sobre lo que pidió la Comisión Europea, y aun así Alemania considera que se queda corta.
La propuesta, presentada este sábado, fija el marco financiero 2028-2034 en torno a 1,6 billones de euros, el 1,16 % de la renta nacional bruta de la Unión. El proyecto de Bruselas ascendía a 1,76 billones. Irlanda, que ocupa la presidencia rotatoria, aspira a cerrar un acuerdo político antes de que acabe el año.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ya ha dicho que el texto no es una base para negociar un acuerdo. Alemania y Países Bajos, los llamados «frugales», reclaman recortes bastante más profundos. Del otro lado están España y los países del Sur, que respaldan la propuesta original de la Comisión y quieren proteger los fondos agrícolas y de cohesión. Ursula von der Leyen ha advertido contra los recortes drásticos en las prioridades fundamentales.
El reparto de la rebaja es lo que más interesa a los países del Sur:
El bloque de cohesión, agricultura y seguridad suma 914.179 millones, un 11 % más que en el presupuesto actual y solo un 3 % menos que en el plan de la Comisión. Es la parte con la que la presidencia irlandesa busca contentar a los países del Sur.
La competitividad y la defensa se quedan en 456.000 millones, un 13 % por debajo de lo que pedía la Comisión. La acción exterior (Global Europe) baja a 157.000 millones, 38.000 menos, y la administración, a 95.000 millones, un 8,8 % menos.
Por qué importa en España
Los fondos de cohesión y la política agraria común son las dos partidas que más llegan a las regiones españolas, desde ayudas a explotaciones hasta infraestructuras y formación. Que Irlanda las haya tocado poco no significa que estén a salvo: Alemania y Países Bajos piden un recorte mayor, y una rebaja más profunda difícilmente dejaría intactas esas dos partidas.
El presupuesto exige unanimidad en el Consejo y la aprobación posterior del Parlamento Europeo. Irlanda tendrá que buscar ahora un punto intermedio entre Berlín y los países del Sur si quiere cerrar el acuerdo este año.




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