Isabel Díaz Ayuso ha respondido a la huelga educativa con una acusación: los docentes que la esperaban a la puerta de un acto son, dijo, «gente que no respeta», «que es violenta». La presidenta de la Comunidad de Madrid fue más allá: «Imaginad la educación de vuestros hijos en manos de gente como la que tenemos en la puerta».
Las palabras llegaron después de que los antidisturbios cargaran contra los manifestantes a las puertas de ese acto, y mientras la huelga indefinida de la enseñanza no universitaria madrileña sigue sin una sola reunión entre el Gobierno regional y el comité que la dirige.
La consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, cerró la puerta a negociar: «No podemos negociar las reivindicaciones que nos hacen supuestamente con esta huelga porque están fuera de toda lógica y todo sentido común». Su departamento sostiene que se reúne con los sindicatos «cada dos semanas», pero el encuentro convocado hasta ahora era una mesa técnica sobre carrera profesional, un asunto que no figura entre las demandas de la huelga.
Qué piden los huelguistas
La huelga arrancó el 14 de octubre y la han convocado más de veinte organizaciones: CCOO, UGT, STEM, CGT, CNT, Solidaridad Obrera y el Sindicato de Estudiantes, entre otras. Piden bajar las ratios de alumnos por aula, reducir las horas lectivas, subir los salarios, reforzar la atención a los alumnos con necesidades especiales y mejorar unos centros con aulas saturadas y edificios envejecidos. «Queremos aulas, no saunas», resumía una docente en la protesta ante la Consejería.
Según el comité de huelga, el seguimiento fue del 62 % en la segunda jornada. Ese día, cientos de profesores bloquearon la plaza de Cibeles. Los sindicatos describen la mesa de carrera profesional como una «maniobra de distracción» y una muestra de «falta de respeto institucional»: a su juicio, sirve para aparentar negociación colectiva mientras se ignora el conflicto.
Ayuso y Zarzalejo han calificado la movilización de «política» y «electoralista», con la mirada puesta en la campaña del 29N. Los sindicatos lo niegan. La secretaria de CCOO Aída San Millán respondió a las alusiones de Ayuso: «Necesitamos unos cuantos días más para demostrar a Ayuso que ni somos París, ni agitadores, ni tenemos armas en nuestras manos, tenemos lapiceros».
Por qué importa
El conflicto afecta a la educación pública de la mayor región del país y se concentra donde los centros están peor dotados, como el sur de la capital, según denuncia CCOO. Con tres semanas de campaña por delante, el choque entre un Gobierno autonómico que descalifica a los huelguistas y unos sindicatos que no levantan el paro convierte la educación madrileña en uno de los frentes abiertos fuera de las listas electorales.
La huelga sigue convocada con carácter indefinido y el comité mantiene su exigencia de sentarse a una mesa específica con la Consejería.




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