Quien quiera cobrar una ayuda al cine de la Junta de Castilla y León tendrá que demostrar, sin que nadie le diga cómo, que su película no «implica adoctrinamiento ideológico». La cláusula está en las bases que ha publicado la Consejería de Cultura, dirigida por José Alberto Díaz Pico, de Vox, y ha provocado la reacción del Gobierno y del sector.
La orden, publicada el 9 de octubre, regula las subvenciones para largometrajes, documentales, animación y pilotos de series de televisión. Excluye los proyectos con «propaganda partidista» o «apoyo expreso a opciones políticas concretas» y exige a los beneficiarios que actúen con objetividad, pluralismo y «neutralidad institucional». El plazo para presentar solicitudes se abrió el 10 de octubre y termina el 3 de noviembre.
Una prohibición sin vara de medir
El problema está en lo que la orden no dice. La orden no define qué es adoctrinamiento ideológico ni lo incluye entre los criterios de valoración, de modo que la decisión queda en manos de la propia Consejería. Un productor no sabe de antemano qué guion puede ser tachado de partidista ni quién lo juzgará.
Las bases incluyen además otros cambios: el anticipo del pago baja del 25 % al 20 % y los productores deben aportar al menos un 10 % de financiación propia.
Díaz Pico llegó a la Consejería en junio y ha defendido desde entonces lo que llama una «desideologización» de la cultura. Ha sostenido que las instituciones culturales de la comunidad estaban «ideologizadas por el progresismo».
Urtasun: «Querrán hacerlo desde el Gobierno de España»
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, calificó la medida de censura y advirtió de que el modelo no se quedará en la comunidad: «Querrán hacerlo desde el Gobierno de España». Defendió la libertad de creación frente al control ideológico de las ayudas públicas. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, acusó al PP y a Vox de aplicar la motosierra a las pensiones y también a las películas que no les gustan.
Desde el sector, la Asociación de Cine de España, Aecine, advirtió de que limitar la mirada de los creadores empobrece la obra cultural de un territorio y reclamó un cine libre y plural, capaz de contar historias desde todas las perspectivas.
Las productoras tienen hasta el 3 de noviembre para decidir si se presentan a unas ayudas que llevan incorporada la cláusula.




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