El PSOE ha abierto la puerta a presentarse al Senado en listas conjuntas con otras fuerzas de izquierda. El objetivo es arrebatar al PP la mayoría absoluta que conserva en la Cámara alta y que el partido de Sánchez considera una palanca de bloqueo contra el Gobierno.
Fuentes de Ferraz explicaron este viernes a EFE que el partido «analiza todas las alternativas y escenarios posibles» para ganar tanto en el Congreso como en el Senado el 29 de noviembre. Entre ellos, las candidaturas compartidas. Los socialistas justifican el movimiento por el uso «espurio» que, a su juicio, el PP ha hecho del Senado en los últimos tres años.
No sería la primera vez que el PSOE pacta listas conjuntas en alguna circunscripción concreta. Lo inédito sería hacerlo en todas. El acuerdo más amplio hasta ahora, según recuerda la prensa, fue el de 2000 con Izquierda Unida, en 27 circunscripciones.
La presión de la calle y el reloj de la ley
El anuncio llega después de que el martes echara a andar una iniciativa ciudadana, «Senadoras senadores por la Democracia», que reclama a los partidos progresistas una lista única para la Cámara alta. La Fundación Pedro Zerolo, cercana al PSOE, ya la ha respaldado.
La razón de fondo es aritmética. En el Senado, el sistema electoral premia a la lista más votada de cada provincia con tres de los cuatro escaños, así que repartir el voto progresista entre varias siglas puede costar escaños que una candidatura común sí se llevaría. Con la izquierda dividida, el PP gana asientos aunque no sume más votos que sus rivales.
El calendario aprieta. El plazo para comunicar coaliciones electorales termina el 16 de octubre, dentro de una semana. Un día después, el 17, se reúne el Comité Federal del PSOE para ratificar las listas y confirmar a Pedro Sánchez como candidato a la presidencia del Gobierno.
Hay un frente cercano que también corre. La exalcaldesa de Barcelona Ada Colau pidió este viernes a Gabriel Rufián que asuma el liderazgo del Frente Amplio en el conjunto del Estado y reclamó dejar de «marear la perdiz», con siete días por delante para cerrar los acuerdos.
Ferraz no ha precisado con qué formaciones hablaría ni en qué provincias. Hasta el 16 de octubre, la decisión sigue abierta.




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