Toni Comín ha vuelto a pisar el Congreso de los Diputados, y lo ha hecho para acatar la Constitución. El dirigente de Junts compareció este jueves ante la Junta Electoral Central, que le había citado a las 12.00, y prometió el texto «por imperativo legal», la fórmula que usan quienes quieren dejar constancia de que lo cumplen por obligación y no por convicción.
Es el último trámite que le faltaba para recoger el acta de eurodiputado con la que salió elegido en las europeas de junio de 2024 y que nunca pudo reclamar. La ley electoral exige jurar o prometer la Carta Magna en persona ante la Junta, y presentarse en España equivalía entonces a arriesgarse a la detención. Comín vive en Bélgica desde 2017.
Lo que ha cambiado es el marco judicial. El Tribunal Constitucional ha respaldado la aplicación plena de la ley de amnistía a los condenados por el procés y, con ello, ha desaparecido la orden de detención que pesaba sobre él. Hizo el trámite en catalán y, según las crónicas del acto, aludió al mandato del 1 de octubre además de a la obligación legal.
Después del acto, Comín presentó el episodio como una victoria propia: «Este derecho al pataleo confirma nuestra victoria», dijo.
Un regreso con fecha y con campaña de fondo
La visita a Madrid se ha adelantado a lo previsto. Comín tenía anunciado su regreso del exilio para el domingo 25 de octubre, cruzando la frontera hacia Cataluña, y mantiene esa fecha pese al viaje de este jueves. La escena llega a cinco semanas de las elecciones del 29N y devuelve el procés y la amnistía a la conversación de la campaña.
Con el acta en la mano, el siguiente paso es el trámite en el Parlamento Europeo para ocupar el escaño. Comín ya tiene fijado el domingo 25 como el día de su vuelta a Cataluña.




Opina