El Ministerio de Asuntos Exteriores ha respondido con un comunicado de tono inusualmente duro a Javier Milei. Considera «indigno» que el presidente argentino haya venido a España a insultar a Pedro Sánchez y a «fomentar un clima de polarización entre españoles» en vísperas de las elecciones del 29 de noviembre.
El departamento que dirige José Manuel Albares expresa su condena «más enérgica» de los insultos y calumnias contra el presidente del Gobierno, contra España y contra los españoles, y rechaza lo que describe como un llamamiento a la violencia. Añade que España es un país soberano que no admite injerencias externas.
El comunicado llega después de la intervención de Milei el miércoles en Madrid, en un desayuno informativo. Allí llamó a Sánchez dictador, corrupto y ladrón, y pidió a los españoles que no se «suiciden» votando a los socialistas. La visita del argentino incluyó también un encuentro con la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y con el líder de Vox, Santiago Abascal.
Una respuesta sin consecuencias diplomáticas
La diferencia con el precedente es llamativa. En mayo de 2024, cuando Milei atacó a la esposa de Sánchez durante otro acto de Vox en Madrid, el Gobierno retiró a su embajadora en Buenos Aires. Esta vez, según las versiones publicadas, Exteriores no ha anunciado ninguna medida: ni llamada a consultas ni escalada formal. La respuesta se queda en la condena verbal.
Esa contención tiene una lectura electoral. El Partido Socialista ha aprovechado el episodio para presentar la visita como un caso de interferencia extranjera a favor de la derecha y para movilizar a su electorado, según recogen varios medios. Faltan seis semanas para las urnas y la agenda de Milei en Madrid incluyó a dos figuras de la derecha.
Por qué importa en la campaña
Para el Gobierno, el choque con Milei le permite hablar de soberanía y de convivencia en un momento en que las encuestas dan ventaja a la suma de PP y Vox. Para el PP y Vox, el episodio sitúa en el centro de la campaña a un aliado ideológico cuyas palabras tendrán que valorar.




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