Felipe VI ha elegido Ceuta para mandar un mensaje que va mucho más allá de la ciudad. «Ceuta es España», repitió hasta tres veces el martes, y añadió que «la soberanía y la integridad territorial no son negociables, son indiscutibles». Lo dijo en su primera visita oficial a Ceuta desde que fue proclamado rey en 2014.
Los Reyes llegaron casi dos meses y medio después de la entrada masiva de personas desde Marruecos de finales de julio, en la que murieron en torno a 140 personas al intentar llegar a nado entre el 30 y el 31 de ese mes. Antes del discurso, don Felipe y doña Letizia participaron en un acto ecuménico de recuerdo a las víctimas en el cementerio musulmán de Sidi Embarek y visitaron un colegio de la ciudad. Después se reunieron con representantes de la sociedad ceutí. A diferencia de lo que hicieron Juan Carlos I y doña Sofía en 2007, pasaron la noche en Ceuta antes de viajar a Melilla este miércoles.
Mensaje a Rabat y a Bruselas
El Rey sostuvo que las relaciones con Marruecos deben basarse en la «confianza y el respeto mutuos», pero dejó caer que eso exige «buena fe» por parte de Rabat. También recordó que las fronteras de Ceuta y Melilla son fronteras de la Unión Europea, de modo que «cualquier amenaza» contra ellas lo es contra el conjunto del bloque, y pidió solidaridad a los socios comunitarios.
A los ceutíes les prometió: «No os vamos a dejar solos ni indefensos». Y reclamó unidad institucional para gestionar las consecuencias de la crisis.
El retorno, con garantías
La parte más delicada del discurso fue la migratoria. Según el monarca, quienes entraron de manera irregular tienen que volver a sus lugares de origen «lo antes posible y por los cauces legales establecidos». Mientras permanezcan en la ciudad, añadió, deben ser tratados con dignidad, humanidad y todas las garantías legales.
Esa última condición es la que más pesa en la práctica: el Rey no detalló cómo se compagina un retorno rápido con las garantías de cada persona, algo que corresponde al Gobierno.
La visita llega en plena precampaña de las generales del 29 de noviembre y con la seguridad de las ciudades autónomas convertida en argumento político. En agosto, el PP elevó una carta sobre la «violación de la integridad territorial» en Ceuta y Melilla, y el propio Rey había expresado ya su preocupación tras los hechos de julio. Este miércoles, don Felipe cierra el viaje en Melilla.




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