Italia mantendrá siete días más los controles a los viajeros procedentes de España, pero ha puesto fecha a su final: la semana que viene. Roma y Madrid dicen ahora que quieren retirarlos de común acuerdo.
La prórroga llegó después de que Pedro Sánchez y Giorgia Meloni se vieran el jueves en Bruselas, al margen del Consejo Europeo. Según fuentes de los dos gobiernos, los ministros del Interior, el español Fernando Grande-Marlaska y el italiano Matteo Piantedosi, «evaluarán conjuntamente medidas de cooperación alternativas» que permitan suprimir los controles. Fuentes de la delegación española añaden que ambos trabajarán para «proceder a la eliminación» de las restricciones.
La semana de margen busca alinear los plazos de las dos partes: coincide con el vencimiento de las medidas que España aplicó como respuesta. Italia presenta la prórroga como un gesto de buena voluntad.
Cómo se llegó hasta aquí
El pulso empezó a finales del verano, después de la entrada masiva de migrantes en Ceuta. Italia anunció el 31 de julio la suspensión temporal de Schengen con España y, a principios de agosto, reintrodujo controles en puertos y aeropuertos para quienes llegaban desde territorio español. Alegó riesgos para su seguridad interna. Madrid contestó con controles recíprocos a los viajeros italianos.
Desde entonces el Gobierno italiano había ido renovando la medida por periodos cortos, a menudo de quince días. Los intentos de acercamiento de agosto no dieron fruto.
Sánchez llegó a la cumbre con el respaldo de otros socios europeos a su gestión de la crisis. En Bruselas defendió que lo ocurrido en Ceuta durante el verano fue una crisis que merece la solidaridad de la Unión Europea, no un motivo para cerrar fronteras entre países miembros.
Qué se juega
Para quienes viajan entre los dos países, y para los trabajadores, estudiantes y familias que lo hacen a diario, los controles suponen esperas y trámites que Schengen había eliminado. También ponen a prueba la idea de que una frontera exterior en dificultades, como la de Ceuta, justifica cerrar la interior con un socio.
El calendario es corto. Si Marlaska y Piantedosi no cierran un acuerdo en los próximos días, Italia tendrá que decidir antes de que acabe la prórroga si la renueva otra vez.




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