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Domingo, 1 de noviembre de 2026

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Colonos cercan casas y aldeas palestinas en Cisjordania con el ejército en la puerta

Una familia de Hebrón lleva desde el 5 de octubre sitiada, mientras Madama, Umm Safa y Ras al-Ahmar sufren cierres, demoliciones y desplazamientos

Redacción · 3 min de lectura · 0 comentarios
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Vista general de Al-Mirkaz, una aldea de Masafer Yatta, en las colinas del sur de Hebrón
Mahmoud Jamal Makhamreh / Wikimedia Commons, CC BY 4.0

Yousef Shanaran lleva desde el 5 de octubre encerrado en su casa de Wadi Rakhim, en las colinas del sur de Hebrón. Unos 50 colonos lo atacaron ese día con palos y espray de pimienta, y desde entonces una tienda levantada a 30 metros de la puerta decide cuándo entra la comida y cuándo salen sus hijos al colegio. Los soldados que custodian la vivienda no han levantado el cerco.

La casa está entre Samu y Susiya, en zona B, donde la Autoridad Palestina tiene el control civil. El Times of Israel contó la primera semana de bloqueo: el ejército montó un puesto en la entrada, la Policía de Fronteras detuvo a siete colonos y los puestos instalados por estos fueron desmontados varias veces y reconstruidos otras tantas. Los cuatro hijos de Shanaran, de 8 a 13 años, volvieron a clase escoltados por soldados tras coordinar la salida con el ejército.

Según el relato que recoge Al Jazeera, a Shanaran se le acabó el agua y el ejército tardó cinco días en coordinar el acceso a su pozo, el 9 de octubre. Desde el 15, los intentos de llevarle suministros se han topado con el bloqueo. «Comida, no hay», dijo. Y explicó el método: «Me impiden ir porque quieren sacarme de mi casa». Nasser Nawajeh, jefe del consejo de la aldea de Susiya, lo resume como «una política de desplazamiento»: «Si queremos llevar a los niños al colegio, tenemos que esperar al ejército».

No es un caso aislado. En Umm Safa, al noroeste de Ramala, los colonos plantaron a finales de septiembre una tienda y una verja ante la puerta de Muhammad al-Abayat, que vive con otras 14 personas. El martes la Administración Civil israelí le notificó la demolición de la casa. Su alcalde, Marwan Sabah, asegura que «toda la tierra de Umm Safa está bajo control de los colonos, incluido el cementerio».

En Madama, al sur de Nablús, el ejército selló el 12 de octubre las tres entradas principales con montículos de tierra, y el 18 una excavadora procedente del asentamiento de Yitzhar cerró el último camino y arrancó olivos. Según el abogado local Wail Qut, la oficina de coordinación militar dijo que las barreras seguirían hasta que los agricultores no fueran a sus tierras durante la cosecha. Cuando se reabrió brevemente la entrada norte, los colonos atacaron esa misma tarde a quienes recogían aceituna y el ejército volvió a cerrarla al día siguiente.

En el valle del Jordán, la comunidad beduina de Ras al-Ahmar ha pasado de 59 familias a unas 20. Once se fueron en las dos últimas semanas, tras la construcción de una barrera que bloquea accesos y permite confiscar tractores y cisternas. El pastor Thaer Bisharat cuenta que «más de la mitad de las familias se han desplazado por la sed».

Los asentamientos y los puestos avanzados en Cisjordania son ilegales según el derecho internacional, igual que la ocupación del territorio palestino. Lo que describen estos casos es que la presión sobre las familias ya no pasa solo por órdenes de demolición o ataques puntuales. Pasa por cercar viviendas y aldeas enteras, con el ejército presente, hasta que marcharse sea la única salida. La cosecha de la aceituna sigue abierta y los cierres de caminos continúan.

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