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Domingo, 1 de noviembre de 2026

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Putin acepta volver a negociar con Kiev y Washington, pero no mueve sus exigencias

El Kremlin habla de reanudar las conversaciones a tres bandas a partir del 10 de noviembre, mientras Zelenski admite por primera vez que congelar el frente es la salida realista

Redacción · 2 min de lectura · 0 comentarios
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Vladímir Putin durante un acto oficial
Russian President’s official website / Wikimedia Commons, CC BY 4.0

Vladímir Putin ha aceptado volver a sentarse a la mesa con Ucrania y Estados Unidos. Lo ha anunciado el Kremlin tras la reunión de unas tres horas que el presidente ruso mantuvo el miércoles en San Petersburgo con Steve Witkoff, el emisario de Donald Trump. De las exigencias de fondo de Moscú, en cambio, no ha movido ni una.

«En principio, estamos dispuestos a reanudar las negociaciones tripartitas en torno al 10 de noviembre», dijo el asesor del Kremlin Yuri Ushakov, que asistió al encuentro junto al enviado económico de Putin, Kirill Dmitriev. El orden del día, según Ushakov, es «la creación de un sistema de seguridad para Rusia y Ucrania al término del conflicto». Witkoff, añadió, trasladó a Putin las nuevas posturas de Kiev y de los europeos, que el Kremlin no considera que contengan «muchas cosas útiles».

La visita llegó un día después de que Witkoff se reuniera en Oslo con Volodímir Zelenski y varios dirigentes europeos. Según la agencia AP, Jared Kushner siguió también la reunión de San Petersburgo por videoconferencia.

Diésel ruso para el mercado de EEUU

Ushakov contó además que se habló del suministro de diésel ruso a Estados Unidos y a los mercados mundiales, un asunto que Putin y Trump habían acordado en su conversación telefónica del 9 de octubre. Es un dato que importa: Washington levantó esta semana las nuevas sanciones a Rusia y Trump acusó a Zelenski de no querer la paz, de modo que la diplomacia energética corre en paralelo a la negociación sobre la guerra.

Kiev, mientras tanto, ha movido ficha. Zelenski se ha abierto a un alto el fuego que congele temporalmente las líneas del frente, y ha reclamado que la negociación sea a tres bandas y que Ucrania no quede fuera de ella. Para Kiev, congelar es el mínimo con el que empezar y, según el propio presidente ucranio, la vía realista para acabar con la guerra, siempre con garantías de seguridad y sin cesiones de territorio.

Lo que sigue sin cambiar

Aquí está el problema. Moscú mantiene que Ucrania debe entregar el Donbás, reducir sus fuerzas armadas y renunciar a entrar en la OTAN, y el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, ha dejado claro que Rusia no hará concesiones políticas, según recoge CNN. Una congelación del frente y la exigencia de ceder una región entera son posiciones difíciles de casar.

Los antecedentes tampoco invitan al optimismo. En lo que va de 2026 ha habido tres rondas tripartitas, dos en Abu Dabi y una en Ginebra, que dieron poco más que intercambios de prisioneros. La última fue en febrero.

Mientras se hablaba de paz, los ataques continuaron: los bombardeos rusos del miércoles dejaron cinco muertos y 25 heridos en varias ciudades ucranianas, y Ucrania lanzó drones contra infraestructuras en la propia San Petersburgo, según AP.

Para Europa hay un riesgo añadido. Las conversaciones sobre un «sistema de seguridad» para Rusia y Ucrania se están preparando entre Moscú y Washington con los europeos como informantes de Witkoff, no como parte de la mesa. La fecha a vigilar es el 10 de noviembre.

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