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Domingo, 1 de noviembre de 2026

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Miles de personas vuelven a Lisboa un día después de que la policía detuviera a 55 acampados

La PSP retiró 228 tiendas del Rossio el martes. El movimiento ya prepara una huelga general ibérica para el 11 de noviembre

Redacción · 2 min de lectura · 0 comentarios
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La plaza del Rossio (Praça Dom Pedro IV) de Lisboa
Simon Burchell / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

El desalojo no ha apagado la acampada por la vivienda de Lisboa. Un día después de que la Policía de Seguridad Pública (PSP) detuviera a 55 personas y retirara las tiendas de la plaza del Rossio, varios miles de manifestantes han vuelto este miércoles al centro de la capital portuguesa para plantar cara de nuevo a las autoridades.

La operación empezó en la madrugada del martes, en Lisboa y en Oporto a la vez. En el Rossio, según la policía, un grupo se negó a abandonar el lugar y mostró «resistencia activa». Los acampados formaron una cadena humana para frenar a los agentes, que avanzaron igualmente. La PSP se llevó 228 estructuras y, según el balance policial, hubo dos heridos leves. En Oporto, los manifestantes se marcharon sin incidentes.

El Ministerio del Interior defendió que se había primado «el diálogo y la persuasión» hasta agotar las opciones, y su titular, Luís Neves, dio por terminados los campamentos. El portavoz del campamento, João Veloso, calificó la actuación de «completamente desproporcionada». Algunos activistas denuncian agresiones durante las detenciones.

Entre quienes han regresado está Ana Carmo, que resume el ánimo de la protesta: «La indignación es muy grande, pero hay muchas formas de mostrar la indignación y nuestra indignación es pacífica».

Una protesta que viene de Oporto

La acampada nació en Oporto el 10 de octubre y se extendió a Lisboa. Tuvo un precedente duro: en la madrugada del jueves 15, el Movimiento por la Vivienda denunció 37 heridos, dos con fracturas, en el desalojo de la plaza de João I, y calificó la fuerza empleada de «extrema, desproporcionada e injustificada». Amnistía Internacional ha pedido que se investigue la violencia policial contra los manifestantes.

Los acampados reclaman el fin de los desahucios sin alternativa habitacional, la prohibición de que los fondos compren viviendas, un tope a los alquileres y más vivienda pública. Piden también derogar la reforma de la ley de alquileres aprobada por los partidos de derecha. En Lisboa, el precio del alquiler se ha duplicado en la última década.

El movimiento ya mira más allá de las plazas: tiene convocada una «huelga general ibérica» para el 11 de noviembre, con la que quiere conectar su protesta con la que se vive en España.

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