España llegó a la cumbre europea de Bruselas con la regularización extraordinaria de migrantes en el punto de mira. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y la danesa, Mette Frederiksen, pidieron este viernes a la Comisión Europea que examine la medida y reclamaron que la UE pueda suspender el derecho de asilo ante crisis como la de Ceuta.
Frederiksen no citó a Sánchez, pero no hizo falta. «Examinen el caso de un país que hace prácticamente todo lo contrario a los demás», dijo. «Un país donde uno llega ilegalmente y de repente se le permite quedarse ahí legalmente». Según la socialdemócrata danesa, esa política choca con la que hoy tiene un amplio respaldo en Europa.
Meloni puso el acento en Ceuta. La jefa del Gobierno italiano defendió «mantener una alta vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión» y centrarse en prevenir la inmigración irregular, y planteó revisar la legislación europea para hacer más eficaces los procedimientos en frontera.
Un bloque cada vez más ancho
Las dos dirigentes encabezan un grupo de 17 países, entre ellos Alemania y Austria, que empuja una línea más dura. El canciller austriaco, Christian Stocker, calificó la regularización de «mala señal» y sugirió que pudo influir en lo ocurrido en Ceuta. El primer ministro checo, Andrej Babiš, fue más lejos: «Algunos políticos están dispuestos a sustituir a la población por inmigrantes únicamente para conservar sus cargos».
Según las crónicas de la cumbre, la discusión de la tarde sobre el texto de las conclusiones se anunciaba tensa: Italia y Dinamarca querían una crítica expresa a las regularizaciones masivas. Costa, presidente del Consejo Europeo, trató de rebajar la tensión con datos sobre el control migratorio en la Unión.
No es la primera vez. Frederiksen y Meloni ya reprocharon a Sánchez la medida en la cumbre de junio, y Dinamarca llegó a pedir en julio que la UE considerase suspender la cooperación de Schengen con España tras la crisis de Ceuta. La Comisión, por su parte, ya había expresado reservas sobre el programa.
Qué se juega España
El pulso llega con la campaña del 29N a las puertas, y cualquier mención crítica en las conclusiones europeas tendrá eco en ella. Hay también una señal de distensión. España e Italia han abierto contactos entre sus ministros de Interior para pactar medidas alternativas que permitan retirar los controles que Roma impuso a los pasajeros procedentes de España tras Ceuta. Esta semana, Roma había dado un plazo de siete días a Madrid para desmontar los controles abiertos en su territorio.
La Comisión Europea prevé presentar propuestas legislativas concretas sobre migración antes de que acabe el año.




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