Ada Colau ha dado este sábado en Madrid el pistoletazo de salida de la campaña del Frente Amplio con dos mensajes: la vivienda es el eje y la unidad con Podemos se ha acabado, al menos en la mayoría del país. «Si alguien no se quiere sentar a una mesa, no se le puede obligar», ha dicho ante cientos de personas.
La candidata a la Presidencia del Gobierno defendió que su equipo «no bajó los brazos hasta el último minuto» y que se ofreció todo «con generosidad». El resultado es una izquierda partida: el Frente Amplio solo ha sellado acuerdos con Podemos en Canarias y Valencia, mientras que en Madrid y Cataluña concurrirán por separado.
El acto reunió a los dirigentes de las formaciones que integran la coalición, entre ellos Más Madrid, Movimiento Sumar, Comuns e Izquierda Unida. Estaban el cabeza de lista por Madrid, Emilio Delgado; los ministros Ernest Urtasun y Pablo Bustinduy; el coordinador de IU en Andalucía, Toni Valero; la líder de Movimiento Sumar, Verónica Martínez Barbero, y el presidente de Chunta Aragonesista, Jorge Pueyo.
Delgado quiso zanjar el capítulo de las heridas internas: «No estamos aquí para contarnos las heridas». El tono general fue el de pasar página y apuntar hacia fuera, hacia la derecha y la ultraderecha.
La vivienda, en el centro
Colau eligió el problema del acceso a la vivienda como bandera de arranque. Acusó a sus rivales de mirar solo el precio al que se puede vender cada piso a fondos y grandes fortunas, y defendió que la coalición representa a la mayoría trabajadora, algo que, sostuvo, se ha visto en las movilizaciones por el derecho a una casa.
La elección del tema no es casual. La candidata fue cofundadora de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en 2009 y, como alcaldesa de Barcelona, sancionó a fondos de inversión y exigió reservar el 30 % de las nuevas promociones para vivienda protegida. Ahora llega a la campaña con la vivienda en el primer plano del debate político tras la muerte de Maricarmen, la mujer fallecida después de ser desahuciada.
La otra cara del acto es la aritmética. Con Podemos fuera en los territorios más poblados, el Frente Amplio y los de Irene Montero competirán por un electorado parecido, y cada escaño dependerá de cómo se reparta ese voto. El Frente Amplio sí tiene pactada con el PSOE su presencia en candidaturas al Senado, un acuerdo que el PP ya ha atacado.
Quedan 43 días para las generales del 29 de noviembre.




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