Alberto Núñez Feijóo ha puesto firma a sus promesas. El candidato del PP rubricó este lunes en Madrid, ante la plana mayor del partido, un «contrato con España» con más de una docena de compromisos para el caso de que gobierne tras el 29 de noviembre. Casi ninguno es nuevo.
«No voy a fallar», prometió. Y retó a Pedro Sánchez con una frase pensada para el titular: «En ello empeño mi firma y mi palabra, yo sí la tengo». El mensaje de fondo es que el presidente del Gobierno incumple y él no.
Qué incluye el documento
El texto, que unos medios cuentan en doce puntos y otros en quince, agrupa asuntos que el PP ya había defendido por separado: defender la soberanía y la integridad territorial de España, poner a figuras independientes al frente de los organismos reguladores, reducir ministerios y estructura del Gobierno, construir un millón de viviendas, «ordenar» la inmigración irregular, reforzar la sanidad y la educación públicas, bajar impuestos y actualizar las pensiones con el IPC.
Para los jóvenes, Feijóo ofrece lo que llama la «mayor ayuda histórica» a la emancipación, sin cifra ni calendario en lo conocido hasta ahora. Tampoco hay detalle de cómo se financiaría a la vez una rebaja fiscal y un millón de casas, dos promesas que tiran del gasto público en direcciones opuestas.
La promesa de las pensiones ya llegó con condiciones: Feijóo la ató días atrás a no gastar más. La de vivienda tampoco concreta plazos en lo publicado hasta ahora.
Lo que no dijo
Sí hubo una ausencia. Feijóo no repitió la advertencia de que su Gobierno pediría «sacrificios» a los ciudadanos, una frase que le había costado críticas al arrancar la precampaña. En el contrato, el esfuerzo queda en manos del Estado: menos ministerios, menos estructura.
El candidato aprovechó además para opinar sobre la ola de disturbios en Francia, donde el primer ministro, Sébastien Lecornu, ha anunciado que pedirá toques de queda en varias ciudades. «La violencia que está alentando a la izquierda radical jamás es el camino para mejorar una nación», afirmó.
El acto sirve de pistoletazo para una precampaña en la que el PP quiere presentarse como el partido de la palabra cumplida, frente a un Gobierno al que acusa de haber dicho una cosa y hecho otra. Faltan 41 días para las urnas.




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