El Gobierno da por casi perdida la carrera contra el calendario. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reconoció este lunes que será «muy difícil» que los consulados comprueben a tiempo quiénes obtuvieron la nacionalidad por la llamada ley de nietos y son descendientes de exiliados, requisito que fijó el Tribunal Supremo para que puedan votar el 29 de noviembre.
El Supremo rechazó hace una semana el recurso del Gobierno y mantuvo la suspensión cautelar del voto de los nacionalizados por esta vía. Solo recuperarán la papeleta quienes los consulados acrediten como descendientes de exiliados. Esa comprobación, expediente a expediente, es lo que Exteriores no sabe si podrá hacer en cuatro semanas.
Un trabajo pensado para enero
El propio ministerio había advertido de que la tarea exigiría «al menos hasta enero». Con las elecciones adelantadas, el plazo se ha quedado en una fracción de lo previsto. Albares comparó la situación con la de los anteriores comicios: si ya era complicado llegar a tiempo entonces, con un margen tan corto lo es todavía más.
Exteriores ha dado instrucciones precisas a todos los consulados, ha cancelado sus vacaciones y ha creado una herramienta digital para trasladar los datos a la Oficina del Censo Electoral. Los registros de nacionalizaciones de 2025 y 2026 ya están integrados en el registro civil digital. Aun así, el cruce con el censo debe hacerse de forma manual.
Pelea con PP y Vox
El ministro aprovechó para defender a los funcionarios consulares frente a lo que describió como campañas de acoso de PP y Vox. Subrayó su profesionalidad y recordó que atienden esta tarea sobrevenida a la vez que su trabajo ordinario.
La ley de nietos se ha convertido en uno de los frentes más ásperos de la precampaña. La oposición la señala como un posible agujero en el censo, mientras el Gobierno sostiene que el problema es el calendario judicial y no el derecho de los afectados. Lo que decida cada consulado en las próximas semanas determinará cuántos descendientes de exiliados llegan al 29N con derecho a voto y cuántos se quedan fuera por una cuestión de plazos.




Opina