Isabel Díaz Ayuso ha respondido a la huelga indefinida de la educación pública madrileña y al resto de protestas con una acusación a la izquierda: «Secuestran las calles de Madrid con atascos, huelgas, manifestaciones, porque no son capaces de reconocer que están perdiendo las elecciones». Lo dijo este jueves en la Asamblea de Madrid, en plena precampaña del 29N.
La presidenta madrileña llegaba al pleno con la estela de una semana de movilizaciones: una huelga educativa que los sindicatos han convocado sin fecha de fin y que esta semana ha llevado a miles de personas a las calles de la capital al grito de «Ni un paso atrás», además de la huelga general por la vivienda y las protestas del sector sanitario. Todas piden más inversión pública y cambios de política al Gobierno regional.
La oposición le reprochó en la sesión de control que «Madrid está a punto de reventar desde la vivienda hasta la educación» y que le preocupe más una pancarta que un fondo buitre.
La portavoz socialista, Mar Espinar, replicó que quienes protestan no son delincuentes ni terroristas, sino la mayoría, y criticó que Ayuso alimente con su lenguaje la hostilidad de la extrema derecha contra los manifestantes.
El cruce tiene un trasfondo reciente. Ayuso se preguntó el fin de semana si grupos vinculados al activismo propalestino controlaban la acampada de la Puerta del Sol. Este jueves negó haber llamado «terroristas» a los acampados.
Lo que está en juego es el marco. Los sindicatos plantean un conflicto laboral y de servicios públicos; la presidenta regional lo presenta como una cuestión de legitimidad electoral, un argumento que encaja con la estrategia del PP en la campaña del 29N, donde Madrid es escaparate y plaza fuerte del partido.
La huelga docente continúa y los sindicatos mantienen las movilizaciones.




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