Los dos grandes sindicatos han decidido que la campaña no se hable solo de vivienda. Unai Sordo (CCOO) y Pepe Álvarez (UGT) pidieron este jueves al PP y a Vox que expliquen con claridad qué harán con las pensiones si gobiernan, y advirtieron de que sus planes llevan a «pensiones públicas de pobreza».
Los dos secretarios generales aprovecharon la cuenta atrás de la huelga general del 11 de noviembre, convocada por la crisis de vivienda, para ampliar el campo de batalla. Sordo reclamó «valentía» a la derecha y pidió que presente sus propuestas a las claras, sin esperar a después de las urnas.
El «va a petar» de Muñoz
El detonante es la frase de la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, que sostuvo que el sistema público «va a petar». Sordo respondió que el sistema de pensiones «no puede petar» porque no funciona como un seguro, sino como un sistema de reparto sostenido con ingresos públicos. Mientras haya voluntad política de garantizar su financiación, defendió, habrá recursos para pagarlas.
Álvarez fue más lejos: calificó de insulto a la inteligencia sostener que el sistema es insostenible y habló de falta de respeto absoluta hacia los sindicatos y la patronal que firmaron los acuerdos de pensiones desde 2021. Esos pactos incluyen, recordó, mecanismos para corregir desviaciones del gasto. Atribuyó las críticas a los intereses del sector financiero.
Sordo se detuvo en el modelo mixto de capitalización que plantea la derecha. En su opinión, dejaría a quien no pueda pagar un plan privado con una pensión de pobreza y expondría al resto a los vaivenes de los mercados. También preguntó qué quiere decir Feijóo cuando habla de un Gobierno que pedirá sacrificios.
Salarios y calle
Los dirigentes sindicales aprovecharon para fijar su agenda laboral: exigen a la patronal subidas salariales de entre el 4 % y el 7 % anual durante tres años y un aumento del salario mínimo del 7 %. El Ministerio de Trabajo ya adelantó la negociación del SMI de 2027 para cerrarla antes de las elecciones.
Sordo insistió en que el objetivo de la huelga no es solo paralizar la actividad, sino llenar las manifestaciones de la tarde del 11 de noviembre para situar los problemas de la clase trabajadora en el centro del debate. Álvarez sostuvo que la movilización responde a un movimiento ciudadano: «Nos arrastra la sociedad».
Para los sindicatos, la ecuación es sencilla. Si la vivienda concentra el malestar, las pensiones y los sueldos son lo que está en juego para millones de hogares con cualquier Gobierno que salga del 29 de noviembre. El 11 de noviembre es la primera fecha para medir cuánta gente les sigue.




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