Ada Colau se ofrece a apartarse. La candidata que el Frente Amplio propuso el lunes para aspirar a la Presidencia del Gobierno ha dicho este miércoles que dejaría paso a otra persona si eso desbloquea un pacto con Podemos. «Todo se puede discutir», ha afirmado en una entrevista en TVE, según recoge Europa Press.
La exalcaldesa de Barcelona condiciona su paso atrás a que se sumen más fuerzas al proyecto y a que el consenso apunte a otra persona. Si ocurre, no pondrá obstáculos. Varios medios añaden que estaría dispuesta incluso a cambiar el nombre de Frente Amplio para facilitar el entendimiento.
El mensaje llega con la izquierda alternativa contra el calendario. Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y los comunes propusieron a Colau hace dos días, con la puerta abierta a Podemos. Mientras, el partido de Irene Montero ha pactado con ERC no competir en Cataluña y Montero y Gabriel Rufián harán campaña juntos. Según infoLibre, el espacio tiene pocos días para decidir si concurre en coalición el 29 de noviembre.
Sin vetos ni líneas rojas
Colau ha pedido una candidatura de unidad «muy colaborativa», sin vetos cruzados ni líneas rojas, y ha dicho que quiere que Podemos y Montero formen parte de ella. Es una respuesta a la tensión de los últimos días: los comunes acusaron a Rufián de dividir a la izquierda y Más Madrid reclamó los cuatro primeros puestos de la lista de Madrid, lo que bloqueó el cartel del Frente Amplio.
Su gesto cambia el tablero en un punto concreto. Hasta ahora, la pregunta era si Podemos aceptaba una candidata que no había elegido. Ahora la propia candidata dice que no es innegociable, y la decisión pasa a Podemos y a sus socios.
Importa por lo que se juega en las urnas. Con el reparto de escaños por provincias, una izquierda fragmentada pierde con facilidad los escaños que se deciden por pocos votos. Una lista única, o al menos pactada, es lo que los partidos de este espacio llevan semanas buscando.
Las elecciones generales se celebran el 29 de noviembre.




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