Las sillas se vaciaron en cuanto Isaac Herzog empezó a hablar. Delegaciones de más de diez países, entre ellas la de Turquía, abandonaron este jueves la sala de la cumbre de la Conferencia sobre Interacción y Medidas de Confianza en Asia (CICA) en Azerbaiyán durante la intervención del presidente de Israel.
Según las imágenes difundidas por Al Jazeera, entre quienes se marcharon estaban representantes de Pakistán, Kuwait, Bangladés, Arabia Saudí e Irán. Middle East Eye, que también informó del plantón, solo identifica por su nombre a la delegación turca y habla de «más de diez países». La lista completa no consta, por tanto, en las dos versiones.
El gesto tiene peso en un foro pensado para rebajar tensiones entre estados asiáticos, y que reúne a países que no se sientan juntos con frecuencia. Que Israel participe como miembro de la CICA no impide que buena parte de sus vecinos del continente le den la espalda cuando se trata de escuchar a su máximo representante, mientras la guerra en Gaza sigue sin cerrarse.
Irán fue más allá del plantón. El viceministro iraní de Asuntos Jurídicos, Kazem Gharibabadi, pidió que Israel salga del mecanismo: «Es hora de que este régimen sea expulsado de la CICA». Describió a Israel como «la fuente más importante de inseguridad e inestabilidad en Asia, especialmente en Asia Occidental» y sostuvo que la seguridad sostenible en el continente no se logra «mediante amenazas y presiones», sino mediante el respeto mutuo y la confianza entre estados independientes.
La protesta llega el mismo día en que medios estadounidenses informan de que el Pentágono estudia emplear su mayor bomba convencional contra Irán si Donald Trump reanuda la guerra.




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