El Ejército de Tierra ha abierto una investigación a un grupo de legionarios que jalearon al agitador ultra Vito Quiles después de que este gritara «¡a por los rojos!» dentro de un autobús militar. La escena se grabó el 12 de octubre, tras el desfile de la Fiesta Nacional en Madrid, y el propio Quiles la difundió en redes.
Según las informaciones publicadas, el autobús recogía en la plaza de Colón a miembros de la Brigada de la Legión para devolverlos a su base de Viator, en Almería. En el vídeo se oye a varios soldados corear el nombre de Quiles mientras él grita la consigna. La investigación comenzó el martes, está en fase preliminar y no se ha anunciado ninguna sanción.
Quiles acompañó las imágenes con un mensaje electoral: «El 29N España tendrá a los dirigentes políticos que merece. Vamos a por todas». La grabación, con soldados que acababan de participar en un acto oficial, queda así ligada a la campaña por su propio autor.
La neutralidad política, en cuestión
Lo que examina el Ejército es si los militares vulneraron el deber de neutralidad política. La normativa disciplinaria considera falta grave «efectuar con publicidad manifestaciones o expresar opiniones que supongan infracción del deber de neutralidad política». Entre las sanciones previstas para una falta grave figuran la multa, el arresto de entre 15 y 30 días o la pérdida de destino.
El episodio llega a mes y medio de las elecciones generales del 29 de noviembre y obliga al Ejército a aclarar si sus miembros pueden corear a un activista que llama a ir «a por los rojos».
Un historial de sanciones
Quiles no es nuevo en la polémica. Hace unas semanas le retiraron la acreditación en el Congreso de los Diputados por infringir el reglamento de prensa, y ya había recibido sanciones en mayo y julio. Ahora prepara un nuevo recorrido por el país que arrancará en Pamplona con una convocatoria para la que no ha pedido autorización.
Falta por saber qué resuelve el Ejército de Tierra, cuya investigación sigue abierta.




Opina