La comparación circula desde esta semana en la precampaña: el Gobierno habría comprometido en poco más de un mes más dinero en armamento que el que destina a vivienda en cinco años. Es una comparación con fuerza política, y por eso conviene mirar qué hay exactamente en cada lado. Los documentos oficiales dicen algo más matizado, y en algunos puntos igual de incómodo para el Ejecutivo.
Empecemos por la vivienda. El Real Decreto 326/2026, de 22 de abril, regula el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 con un esquema de cofinanciación en el que el Estado asume el 60 % y las comunidades autónomas y las ciudades de Ceuta y Melilla el 40 %. El plan está dotado con 7.000 millones de euros: 4.200 millones salen de la Administración General del Estado y 2.800 millones, de los territorios. En 2026 los fondos estatales no se condicionan a la cofinanciación autonómica, pero de 2027 a 2030 sí. Es decir, la cifra de 7.000 millones es un techo conjunto que depende de que las comunidades pongan su parte.
Ahora, Defensa. La partida más abultada de las últimas semanas es el acuerdo marco para comprar aviones cisterna Airbus A330 MRTT, que el Consejo de Ministros autorizó el 25 de agosto con un valor estimado de 5.400 millones de euros a siete años. No es un pedido cerrado de aviones españoles. Es un marco conjunto con Polonia para adquirir al menos siete aparatos, de los que cuatro serán para la fuerza aérea polaca antes de 2030, y la participación de Varsovia se financia con el instrumento europeo SAFE de préstamos para rearme. El contrato definitivo aún tiene que negociarse con el fabricante.
Eso no hace pequeña la cifra, pero cambia lo que significa. Sumar 5.400 millones en un solo ejercicio al gasto de este año presupuestario, como hacen quienes comparan con el plan de vivienda, mezcla un techo plurianual, compartido con otro país, con dinero que sale de las cuentas de una sola legislatura. La vivienda, por su parte, se compara a cinco años y con dinero que en parte no es del Estado.
Lo que sí es gasto nuevo y solo español
Hay otras decisiones del mismo periodo más fáciles de comparar. El 1 de septiembre, el Consejo de Ministros aprobó modificar los límites de gasto del artículo 47 de la Ley General Presupuestaria para que Defensa pueda financiar 14 nuevos programas especiales de modernización incluidos en el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa. La aportación para 2026, canalizada a través del Ministerio de Industria y Turismo, asciende a 1.483 millones de euros. Ese dinero sale este año del presupuesto español.
También hay que separar el gasto nuevo de la reordenación del que ya existía. El 28 de julio, el Gobierno aprobó reprogramar financieramente varios programas especiales de modernización de Defensa, un cambio de calendario que, según la nota oficial, no supone un aumento del coste total. Quien sume todo lo que pasa por el Consejo de Ministros en esa materia cuenta dos veces algunas cantidades.
La conclusión práctica para quien quiera hacer la cuenta con honestidad es que la comparación válida es otra: qué parte del esfuerzo anual del Estado va a cada cosa. Con los documentos publicados, el lado de la vivienda está claro (4.200 millones estatales en cinco años), y el de Defensa exige separar tres tipos de cifra: marcos plurianuales compartidos, gasto nuevo del ejercicio y reprogramaciones.
El Consejo de Ministros se reunirá cada semana hasta las elecciones del 29 de noviembre, y cada referencia publicada permitirá actualizar la cuenta.




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