Alberto Núñez Feijóo ya tiene calendario de debates para el 29N, y lo ha fijado el PP antes de que lo cierren las televisiones. El partido acepta un cara a cara con Pedro Sánchez, un debate a cuatro con Vox y la nueva candidatura de la izquierda, y otro de portavoces parlamentarios. Pone, eso sí, una condición que deja a la televisión pública en un segundo plano.
Las fechas que plantea el PP son tres. El lunes 16 de noviembre, primer lunes de campaña, el cara a cara con Sánchez en la invitación de Mediaset, que se emitiría a la vez en Telecinco y Noticias Cuatro. El 23, el debate de portavoces en RTVE. Y el 26, tres días antes de las urnas, el de cuatro candidatos en Atresmedia, con Sánchez, Feijóo, Santiago Abascal y un representante de la izquierda a la izquierda del PSOE. La campaña arranca oficialmente el 13 de noviembre.
El reparto no es casual. TVE solo acogería el debate de portavoces, el de menor peso, y el PP rechaza que sus candidatos sean entrevistados en la cadena pública por «productoras externas». Exige «un espacio de producción propia» de la corporación y alega la «parcialidad innegable» de la dirección de RTVE, aunque admite que cuenta con «magníficos profesionales de la comunicación». La exigencia llega tras el choque de 2023 con la periodista Silvia Intxaurrondo.
También hay un giro respecto a la anterior campaña. En 2023 Feijóo esquivó el debate a cuatro y Sánchez se quedó sin ese formato. Ahora lo acepta, con lo que se sentará frente a Abascal, delante de toda la audiencia y a tres días de las urnas.
El PSOE no ha puesto condiciones por ahora. En un comunicado, la formación asegura que «estará en todos los debates electorales» porque «son un ejercicio fundamental de nuestra democracia», y recuerda que los organizan los medios y no los partidos. Ferraz estudiará todas las propuestas recibidas, dice, con la «voluntad inequívoca» de participar en todas. Vox y las fuerzas de la izquierda alternativa tampoco han respondido todavía de forma oficial.
Importa porque los debates son de los pocos momentos de la campaña en que millones de votantes ven a los candidatos responder a la vez sobre vivienda, salarios o sanidad, y no a través de un mitin o un corte de telediario. Quién los organiza, en qué cadena y con qué participantes decide además qué temas se imponen. Que la televisión pública quede relegada pesa en esa ecuación.
Las tres cadenas tendrán que cerrar ahora formatos y fechas con el resto de partidos. El PP ya ha dicho cuáles prefiere.




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