El PP lleva semanas sembrando dudas sobre el censo y el voto por correo, y ahora le han estallado en casa. Isabel Díaz Ayuso pidió a los ciudadanos que «ni se le ocurra votar por correo», el PP de Madrid difundió un vídeo en el mismo sentido y la dirección nacional tuvo que salir a corregirla.
El portavoz de Génova, Borja Sémper, defendió en RNE que el sistema es «garantista» y pidió a los electores que voten «por tierra, mar y aire; también por correo». La secretaria general, Cuca Gamarra, solicitó además a la Junta Electoral Central que intensifique la supervisión del voto postal. Es decir: confianza en el sistema, pero con una petición de vigilancia que mantiene viva la sospecha.
El mensaje de Madrid tampoco quedó aislado. Según ha recogido la prensa, el presidente de Aragón, Jorge Azcón, expresó su preferencia por votar en persona. Correos, por su parte, salió a defender que el voto por correo es «un proceso seguro» y pidió «absoluta confianza» a los ciudadanos, con envíos identificados y custodiados hasta que llegan a la mesa.
De Sevilla a Madrid, el mismo hilo
La desconfianza no nació esta semana. En abril, en Tres Cantos, Ayuso ya vinculó la regularización y las nacionalizaciones con el censo: «Las trampas empiezan por engrosar los censos». Y en Sevilla, el expresidente José María Aznar calificó el 29N como las elecciones más importantes desde el inicio de la Transición y advirtió de que Pedro Sánchez sería capaz de alterar el censo electoral, según informaron varios medios. Intervenía en el ciclo «1936: la guerra que perdimos todos», organizado por Arturo Pérez-Reverte.
La estrategia tiene un coste que el PP conoce bien. Gobierna en once comunidades autónomas, varias con población rural que recurre al voto postal. Pedir a los propios que no lo usen puede restar participación en territorios donde el partido parte con ventaja, y por eso Génova ha corrido a apagar el incendio.
Queda además un problema de coherencia. Sémper avala el sistema mientras el partido pide más supervisión a la Junta Electoral y su dirigente más mediática lo desaconseja. Vox, entretanto, agita las mismas dudas sobre las garantías, lo que deja al PP compitiendo en desconfianza con su vecino de la derecha.
Las elecciones generales son el 29 de noviembre.




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