El Parlamento de Hungría eliminó el martes los artículos más polémicos de la ley que Viktor Orbán aprobó en 2021 y que mezclaba pederastia y homosexualidad en un mismo texto. La reforma salió adelante con 139 votos a favor y 51 en contra, gracias a la supermayoría del partido del primer ministro, Péter Magyar.
La ley prohibía que los menores de 18 años accedieran a contenidos que «promovieran o presentaran» la homosexualidad o el cambio de sexo. En la práctica impedía hablar de diversidad sexual en las aulas, en la publicidad y en la televisión en horario infantil. Ahora el texto queda limitado a proteger a los menores de material que los perjudique gravemente, como la pornografía, la explotación sexual o el acoso con fines sexuales.
Los votos en contra llegaron de Fidesz, el partido de Orbán, y de la ultraderechista Mi Hazánk. Magyar les reprochó que se hubieran opuesto también a otras medidas de protección infantil incluidas en el mismo paquete.
Una derogación forzada por Luxemburgo
El cambio no sale solo de la voluntad del nuevo Gobierno. La Comisión Europea abrió un procedimiento de infracción contra Hungría en 2021 y llevó el caso al Tribunal de Justicia de la UE en 2022. En abril de este año, el tribunal concluyó que las restricciones incumplían el derecho comunitario y contribuían a la estigmatización y la marginación de las personas gais y trans.
Magyar, cuyo partido Tisza ganó por goleada las elecciones de abril y puso fin a 16 años de Gobierno de Orbán, prometió reparar la relación con Bruselas. El proyecto de ley llegó al Parlamento el 14 de septiembre.
Lo que sigue en pie
La derogación no cierra el capítulo. Human Rights Watch, que reconoció que el Gobierno «merece crédito» por abandonar la equiparación de las personas LGTBI con una amenaza para los menores, advirtió de que quedan en vigor otras normas discriminatorias. La sección 5/A de la Ley de Protección de la Familia contiene restricciones similares sobre contenidos accesibles a menores. La Ley Fundamental, la Constitución húngara, mantiene en su artículo XVI un lenguaje discriminatorio. Y la Ley de Libertad de Reunión es la que se ha usado para prohibir las marchas del Orgullo en Budapest.
La organización pidió al Gobierno que «termine lo que ha empezado». La Ley de Libertad de Reunión sigue intacta, y con ella la posibilidad de vetar el próximo Orgullo.




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