La protesta contra el coste de la vida ha cruzado los Alpes. Jóvenes encapuchados lanzaron piedras, petardos y botellas contra la policía en Milán, Turín y Bolonia, y los choques dejaron al menos 24 heridos, entre ellos cuatro agentes, y alrededor de medio centenar de detenidos, según las primeras cifras que recogen las agencias.
El episodio más grave ocurrió en Milán. Más de 5.000 personas respondieron a la convocatoria del comité Italia en la Plaza, que protesta contra la inflación, los salarios bajos y el deterioro de la sanidad y la educación públicas. Cuando una parte de los concentrados levantó barricadas y empezó a lanzar objetos, la policía cargó y usó gases lacrimógenos. Las tiendas de lujo de la Galería Víctor Manuel II bajaron las persianas y hubo daños en comercios, cajeros y edificios históricos.
En Bolonia los choques se concentraron junto a la estación de tren, con cañones de agua y lacrimógenos contra grupos que rompieron escaparates. Las fuerzas de seguridad hablan de siete detenidos en la ciudad. En Turín, la manifestación acabó con tensión y granadas de humo, y se contabilizó una docena de arrestados. Entre los detenidos hay numerosos menores.
Meloni condena y la CGIL sube la apuesta
La presidenta del Consejo, Giorgia Meloni, separó el derecho a protestar de los disturbios: «Manifestarse es un derecho. Incendiar nuestras ciudades no lo es». El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, reconoció que las quejas son legítimas, pero condenó los ataques a la policía y los destrozos.
La protesta pacífica tiene su propio calendario. En Roma, miles de personas marcharon convocadas por la CGIL, el mayor sindicato del país, y más de un centenar de asociaciones laicas y católicas, con cuatro exigencias: salarios más altos, mejores servicios públicos, impuestos más justos y menos gasto militar. Su secretario general, Maurizio Landini, anunció una huelga general para el 20 de noviembre, coincidiendo con una jornada de huelga estudiantil en Europa.
Por qué importa: Italia no registra, de momento, nada comparable a Francia, donde estudiantes, agricultores y chalecos amarillos llevan un mes en la calle y Macron se dirigirá al país. Pero el malestar es el mismo, precios, salarios y servicios, y estalla en varios países europeos a la vez. El Gobierno de Meloni tiene ya fecha para la siguiente prueba: la huelga general del 20 de noviembre.




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