La Policía de Seguridad Pública (PSP) de Portugal desalojó este martes la acampada por la vivienda del Rossio, en pleno centro de Lisboa, y detuvo a más de 50 personas por desobediencia. La operación empezó a las 5:45 de la madrugada, después de un ultimátum para que los acampados levantaran las tiendas por su cuenta.
Los organizadores, bajo el lema «¿No das más? Entonces monta tu tienda», denuncian que el campamento fue pacífico. «La acampada ha sido pacífica en todo momento. La Policía ha agredido y detenido a algunas personas acampadas durante la madrugada y han destruido completamente todo nuestro espacio», afirmaron. Uno de los participantes habló de unos 30 detenidos y otros tantos heridos, una cifra que no coincide con la de la PSP y que no ha sido contrastada. Una abogada recogía testimonios de los afectados.
La policía, por su parte, sostiene que los detenidos se resistieron cuando los agentes retiraron las estructuras. El intendente Carlos Bastos Leitão cifró en torno a 50 las detenciones. Según la prensa portuguesa, se retiraron 228 estructuras de acampada, con apoyo de la Policía Municipal.
Oporto, sin cargas
En la plaza de D. João I de Oporto, donde el grupo llevaba acampado desde el sábado, la escena fue distinta. Ante la amenaza de intervención policial, los manifestantes desmontaron las tiendas por su cuenta y el desalojo terminó sin incidentes.
El desenlace llega pocos días después de que el movimiento denunciara una intervención violenta de la policía en esa misma plaza, con 37 heridos según sus propios datos, dos de ellos con fracturas.
Tras el desalojo, los manifestantes se concentraron en la plaza de la Figueira, frente a la policía, para decidir cómo continuar. Han convocado otra protesta para las siete de la tarde en el Rossio.
Lo que piden
El movimiento reclama más vivienda pública, la rehabilitación de los inmuebles vacíos, protección frente a los desahucios y alquileres compatibles con los ingresos de los hogares. Son reivindicaciones muy parecidas a las de la acampada de la Puerta del Sol en Madrid, que está a punto de cumplir un mes, y a las de la huelga general por la vivienda convocada en España para el 11 de noviembre.
Portugal vive la misma tensión que España: salarios que no alcanzan para alquilar y una generación que ha decidido ocupar el espacio público para que el asunto no salga de la agenda. La protesta de esta tarde en Lisboa dirá si el desalojo la frena o la alimenta.




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