Los ministros de Exteriores de la Unión Europea aprobaron este lunes una misión civil y militar en el Líbano que debe estar operativa en dos meses, justo cuando expira el mandato de la fuerza de paz de la ONU. Israel sigue ocupando una franja del sur del país y bombardeando localidades libanesas.
La misión, que durará tres años, tendrá un componente militar y otro civil. El primero asesorará y formará al Ejército libanés en seguridad fronteriza y marítima, vigilancia y lucha contra el contrabando. El segundo apoyará a las fuerzas de seguridad interior en ámbitos como el cibercrimen o la gobernanza de los puertos.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ha insistido en que no sustituye a los cascos azules. «No es un reemplazo de UNIFIL y no se centrará solo en el sur del Líbano», dijo días antes de la reunión. También advirtió de que «no puede haber un vacío de seguridad cuando UNIFIL se vaya» y de que el Líbano «debe tener pleno control de todo su territorio».
Ahí está el límite de la misión. Los cerca de 8.000 soldados de UNIFIL, presentes en el sur desde 1978, empiezan a retirarse tras el 31 de diciembre, según lo acordado en su día por el Consejo de Seguridad de la ONU. Los instructores europeos, en cambio, no patrullarán ni se interpondrán entre las partes: aconsejarán a un ejército libanés con pocos medios y muy dependiente de la ayuda de donantes. Se espera que el contingente permanente ronde el centenar de personas, con mayoría de Italia, Francia y España, y que un equipo de avanzada llegue en diciembre.
El contexto es el de un territorio todavía en guerra. Según eldiario.es, la ofensiva israelí iniciada el 2 de marzo ha causado más de 4.000 muertos y ha desplazado a más de un millón de personas, y los ataques continúan pese al acuerdo marco firmado en Washington. Israel mantiene ocupadas unas 65 localidades del sur, según The National. Ocupar territorio de otro Estado es una violación del derecho internacional, y es sobre ese terreno donde la misión europea tendrá que moverse.
El papel de España
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha defendido que Europa asuma un papel en el Líbano ante el final del mandato de la ONU. España será, junto a Italia y Francia, uno de los países que más personal aporte, según las previsiones. La UE sostiene además que la ONU debería prorrogar el mandato de los cascos azules para evitar un vacío, una posición que Bruselas ha defendido en las últimas semanas.
Queda por ver qué margen tendrán los instructores europeos con un Ejército israelí sobre el terreno y con Hezbolá todavía influyente en el sur.




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