Lluís Puig ha vuelto a Cataluña. El exconseller de Cultura cruzó la frontera a primera hora del miércoles, nueve años después de marcharse en octubre de 2017, y es el primero de los miembros del Govern de Carles Puigdemont que regresa desde que el juez del Supremo Pablo Llarena dejó sin efecto las órdenes de detención.
Puig lo anunció en sus redes sociales con una frase corta: «ha llegado el momento». Había pasado esos años primero en Bélgica y después en Perpiñán, a un paso de la frontera, mientras se arrastraba la causa del procés.
Un escaño vacío desde 2017
La agenda del regreso está medida. El miércoles por la tarde acude a los Cants per la Llibertat, una cita de coros populares, en su Terrassa natal. El jueves volverá al pleno del Parlament como diputado de Junts, con un escaño que llevaba años ocupado solo por un lazo amarillo. El presidente de la Cámara, Josep Rull, lo recibirá a las tres de la tarde, y la dirección de Junts, con su secretario general, Jordi Turull, lo acompañará.
Hay un matiz jurídico que la fiesta no borra. El Tribunal Supremo todavía no ha aplicado formalmente la amnistía a Puig: lo que ha hecho Llarena es retirar la orden de arresto, que era lo que le impedía pisar el país sin acabar detenido. Puig, que ha criticado en entrevistas la resistencia de los jueces a aplicar la ley, llegó con la causa abierta pero sin riesgo de ser arrestado.
Comín el jueves, Puigdemont después del 29N
El regreso de Puig abre la cuenta atrás para el resto. Toni Comín viajará el jueves a Madrid para recoger su acreditación como eurodiputado. Puigdemont, según las fuentes de su entorno que recogen los medios catalanes, no tiene previsto volver hasta después de las elecciones generales del 29 de noviembre, así que su regreso quedará fuera de las semanas de campaña.
El pleno del Parlament de este jueves será la primera vez en nueve años que Puig vote desde su escaño.




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