Un nuevo ataque ha alcanzado este domingo el Aeropuerto Internacional Rey Jalid de Riad y ha dejado varios heridos, apenas 24 horas después de un bombardeo que mató a doce personas e hirió a más de 300. Es el tercer ataque contra esas instalaciones en una semana y el que más víctimas ha causado en un país árabe del Golfo desde que empezó, el 28 de febrero, la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El misil del sábado cayó sobre el complejo que alberga las terminales 3 y 4, las de vuelos nacionales. Entre los fallecidos hay cuatro saudíes, dos bangladesíes, un palestino, un estadounidense, un egipcio, un jordano, un sirio y un sudanés. Algunos de los heridos están en estado crítico. Las autoridades saudíes suspendieron las operaciones del aeropuerto hasta las 21:00 GMT de este domingo.
La coalición liderada por Arabia Saudí atribuye el ataque a los hutíes, el movimiento yemení respaldado por Irán. El grupo no lo ha reivindicado de forma explícita, pero su portavoz militar, Yahya Saree, ha publicado en X una advertencia que apunta en esa dirección: «Los aeropuertos y el espacio aéreo están expuestos a ser blanco de ataques y constituyen un teatro de operaciones». Pide que se tomen sus avisos «en serio» y que se eviten todos los aeropuertos del país salvo los de La Meca y Medina.
La amenaza convierte en objetivo declarado una infraestructura civil por la que pasan cada día miles de pasajeros, trabajadores migrantes incluidos. Entre los muertos hay varios de ellos, la población que menos margen tiene para elegir cómo viaja.
Reacciones y riesgo de escalada
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha afirmado que «estos ataques de los apoderados de Irán están empujando a la región a una espiral de violencia» y ha reclamado el fin inmediato de los ataques contra infraestructuras civiles. La alta representante, Kaja Kallas, los ha calificado de «acto atroz de terror» y ha añadido que «no puede haber justificación para ataques indiscriminados contra civiles». Estados Unidos los ha condenado «enérgicamente» y varios países, entre ellos el Reino Unido, Alemania, Canadá y Australia, han pedido a sus ciudadanos que eviten el aeropuerto.
El foco está ahora en Washington. Según recogen varios medios, Donald Trump sopesa si Estados Unidos debe sumarse a los ataques saudíes contra los hutíes. Si lo hiciera, abriría un frente más en una región que ya soporta una guerra abierta con Irán.
La escalada llega después de que la ONU advirtiera de que Yemen vive una «guerra a gran escala» y de que los civiles, una vez más, pongan la mayoría de las víctimas. Los hutíes mantienen además su amenaza sobre las rutas del mar Rojo, por las que circula buena parte del comercio y la energía que llega a Europa.
Las autoridades saudíes no han detallado aún cuándo reabrirá con normalidad el aeropuerto de Riad.




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