Se acabó el plazo y no hubo unidad. Podemos y el Frente Amplio no han logrado cerrar una candidatura conjunta para el 29N y solo concurrirán juntos en dos territorios: Canarias, bajo el nombre Unidad del Pueblo Canario, y la Comunitat Valenciana, dentro de Compromís-Front Valencià. En Madrid y Cataluña, las dos circunscripciones que más escaños reparten, la izquierda alternativa llevará papeletas distintas.
La ruptura se consumó el viernes, último día para registrar coaliciones. El Frente Amplio (integrado por Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y los comunes, entre otros) presentó una oferta final: puestos de salida para Podemos en Madrid y Cataluña, un papel de portavocía parlamentaria y su integración en el resto de candidaturas. Podemos la rechazó. El motivo, según las distintas versiones, es que aceptarla obligaba a romper el acuerdo que la formación de Ione Belarra e Irene Montero ha cerrado con Esquerra Republicana, por el que ambos partidos compartirán listas en las circunscripciones catalanas y Gabriel Rufián y Montero harán campaña juntos.
Podemos contraofertó con acuerdos territoriales que dejaban fuera Madrid y Barcelona, con el argumento de que la proporcionalidad del sistema reduce el coste de ir por separado. El Frente Amplio replicó que la unidad debía llegar también a esas dos plazas. Pablo Echenique criticó que la propuesta, que según ha publicado El Español situaba a Montero como número dos en Madrid, exigía romper el pacto con ERC.
Dos candidatas, dos papeletas
El choque tiene nombres propios. El Frente Amplio apuesta por Ada Colau como candidata a la Presidencia del Gobierno y por Emilio Delgado como cabeza de lista en Madrid. Podemos mantiene a Irene Montero y reclamaba para ella el primer puesto madrileño. En Cataluña, Podemos apoya la lista de ERC, no la de Colau.
La fragmentación no acaba ahí. En Andalucía concurrirán tres candidaturas a la izquierda del PSOE, incluida la de Adelante Andalucía, liderada por Teresa Rodríguez. Sí hubo acuerdos en Aragón (Chunta Aragonesista con el Frente Amplio) y Baleares (Ara Més con Front Ampli), pero sin Podemos.
El propio Rufián, que había intentado hasta el final tender puentes, admitió la víspera que la operación había «fracasado o estamos muy cerca de fracasar». Antes, Izquierda Unida había cerrado la puerta a pactar territorio a territorio: Antonio Maíllo dijo que no negociaría al margen del Frente Amplio ni aceptaría acuerdos «a trozos».
Para el votante de izquierdas, la consecuencia es práctica: en Madrid, Barcelona y Andalucía tendrá que elegir entre varias papeletas con programas parecidos y escaños que dependen del reparto proporcional. La división llega además con el PSOE ya en pie de campaña: celebra este sábado en Fuenlabrada un Comité Federal que se ha convertido en mitin para ratificar sus listas.
Queda el Senado, donde se abre una vía distinta: el Frente Amplio y el PSOE ya han pactado candidaturas conjuntas en algunos territorios, y Podemos ha pedido a los partidos interesados en una candidatura amplia que lo expresen.




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