Carles Puigdemont ya piensa en la vuelta. El líder de Junts aseguró el jueves, en una entrevista en La2 Cat, que el regreso a Cataluña ya se debe preparar y, a la vez, cerró la puerta a ocupar el puesto de jefe de la oposición en el Parlament.
Su argumento es institucional: a su juicio, quien ha presidido la Generalitat no puede después ejercer de contrapeso del presidente en activo. La negativa deja sin ocupante, por ahora, el cargo que le correspondería a Junts.
Un regreso que dependía de los tribunales
El 6 de octubre, el pleno del Tribunal Constitucional avaló por siete votos contra cinco la amnistía de los delitos de malversación de los dirigentes independentistas. Poco después, el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena dejó sin efecto la orden nacional de busca y captura contra Puigdemont. Esa misma tarde, el expresidente compareció en Waterloo junto a Antoni Comín y Lluís Puig.
Puigdemont se marchó a Bélgica a finales de octubre de 2017 y ha vivido allí casi nueve años, con una breve reaparición en Barcelona en agosto de 2024. En la entrevista defendió que no se fue para huir ni para esconderse. Explicó que eligió el corazón de Europa porque su función era internacionalizar el conflicto, y que, si hubiera querido pasar desapercibido, habría escogido un país sin tratado de extradición con España.
También recordó que en 2023 rechazó un indulto que le ofrecía el PSOE, porque solo aceptaba la amnistía. Y señaló que su prioridad al volver será regresar a su domicilio de Sant Julià de Ramis, en Girona.
La fecha del regreso, de momento, no está fijada.




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