Pedro Sánchez ha convertido las pensiones en el arma de la precampaña. En un mitin en Zaragoza, en plenas fiestas del Pilar y ante más de 2.000 personas, el presidente del Gobierno ha avisado de que, si PP y Vox llegan al Gobierno, «firman la carta de defunción del Estado del Bienestar».
El acto, con el lema «La fuerza de la gente», coincide con la polémica abierta en el PP. Este miércoles la portavoz Ester Muñoz defendió «cambiar» el modelo porque «va a petar», y el martes Feijóo prometió subir las pensiones con el IPC, pero atando la promesa a no gastar más. Sánchez ha explotado ese choque de mensajes: según su relato, la derecha alterna el insulto en la oposición con los recortes cuando gobierna.
El líder socialista ha ofrecido «cuatro años más» de gobierno progresista, con avances sociales, ningún recorte y las pensiones revalorizadas con el IPC. Ha acusado a Feijóo de enfrentar a mayores y jóvenes y ha defendido que el sistema público es viable y protege a las generaciones que hoy empiezan a trabajar.
Natalidad, migración y vivienda
Para sostener esa viabilidad, Sánchez ha citado los permisos de paternidad y maternidad como herramienta para fomentar la natalidad y la regularización de migrantes como pieza necesaria para el equilibrio del sistema.
También ha entrado en la vivienda, el otro eje de su discurso. Ha rechazado que haya un choque entre jóvenes y mayores y ha defendido los dos decretos del Gobierno, que según él protegen a pequeños propietarios e inquilinos y frenan a los fondos buitre y los «aticazos». Antes que él, la secretaria general del PSOE aragonés, Pilar Alegría, había dicho que la vivienda no puede ser un mero bien de mercado y un negocio para especuladores.
Es el primer gran acto de Sánchez como candidato fuera de una sede del PSOE, después de abrir la precampaña el 12 de octubre entre pitos en el desfile. El Comité Federal que ratificará las listas será otro mitin, esta vez en Fuenlabrada. Las elecciones son el 29 de noviembre.




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