Las pensiones se han colado en el centro de la precampaña del 29N. Pedro Sánchez ha prometido que la revalorización «se apruebe antes de que finalice el año» y acusa al PP y a Vox de querer «ocultar a los pensionistas sus verdaderas intenciones hasta después de las elecciones».
El choque llega después de que Alberto Núñez Feijóo anunciara un «Gobierno que pedirá sacrificios» y de que la portavoz popular Ester Muñoz defendiera que el sistema actual hay que cambiarlo. El PSOE leyó ahí un plan para privatizar: «Ya se oye la motosierra», avisaron fuentes socialistas el miércoles.
Feijóo rectifica en Bruselas, Bravo matiza
El líder del PP salió a apagar el incendio. Se comprometió a revalorizar las pensiones conforme al IPC y, desde Bruselas, repitió que la viabilidad del sistema y esa actualización son «innegociables». Dijo también que no cuestiona el carácter público de las pensiones.
Pero su responsable de Hacienda, Juan Bravo, dejó una rendija: «hay que revalorizar» conforme al IPC, afirmó, «si tenemos la economía adecuada». Esa condición es la que ha recogido el Gobierno para sostener que el PP no se compromete de verdad.
El PSOE añade un argumento de hemeroteca. Recuerda que la subida con el IPC ya está garantizada por ley y que Feijóo presenta como promesa lo que existe desde hace años, después de ocho años sin apoyar las subidas. Los socialistas sostienen además que el PP se acerca al «sistema mixto» inspirado en la capitalización chilena que defiende Vox.
Un argumento sobre la mesa: la hucha
El Gobierno ha respondido con una cifra. Según el PSOE, el fondo de reserva de la Seguridad Social ha pasado de 5.000 millones de euros en 2018 a unos 20.000 millones ahora, y lo presenta como prueba de que el sistema no está «quebrado» ni va a «petar», como dicen PP y Vox.
Sánchez se mostró «perplejo» ante las declaraciones de la oposición.
Diez millones de votos en juego
Los pensionistas son unos diez millones y ningún partido quiere perderlos. El PP necesita cerrar la grieta abierta entre las palabras de Feijóo, las de Muñoz y las de Bravo, y el PSOE tiene motivos para recordársela cada día hasta las elecciones del 29 de noviembre.




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