Sumar ha perdido la paciencia con Podemos. Su co-coordinadora y portavoz en el Congreso, Verónica Barbero, ha reconocido este viernes que le cuesta entender la actitud de los morados y les ha exigido que se sienten a negociar, a horas de que venza el plazo para registrar las coaliciones de las elecciones del 29 de noviembre.
Barbero sostiene que una candidatura única para toda España es «muy difícil» mientras no haya reuniones con Podemos. Su reproche de fondo es de método: le resulta complicado, ha dicho, hablar a través de Twitter o de declaraciones en redes sociales, y reclama una mesa en la que cada parte ponga sus condiciones sobre la mesa.
La dirigente rechaza además la fórmula que defienden los morados, una suma de acuerdos territoriales comunidad por comunidad. Para Sumar, la unidad se cierra con un acuerdo de ámbito estatal y no por piezas. Barbero ha advertido de que presentarse por separado sería «un desastre» para la izquierda.
El Frente Amplio, que agrupa a Sumar y a otras fuerzas, sí presume de avances donde ha habido conversación. Ha cerrado acuerdos con Chunta Aragonesista en Aragón y con Ara Més en Baleares, y la portavoz los pone como prueba de que su método funciona. Es la misma petición que lanzó el martes, cuando pidió a Podemos reunirse con el Frente Amplio como «primer paso» para llegar a un pacto.
Podemos, por su parte, ha puesto sobre la mesa primarias abiertas para decidir la candidatura, una vía que Sumar no descarta pero tampoco considera suficiente. En el espacio de Yolanda Díaz repiten que es «mejor acordar que competir» y que un pacto no puede reducirse al sistema de elección del cabeza de lista.
El calendario aprieta. El plazo para registrar las coaliciones se agota en horas, y lo que no quede firmado antes no podrá presentarse unido el 29 de noviembre. Aragón y Baleares son, de momento, los sitios donde la izquierda ya ha cerrado filas.




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