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Lunes, 2 de noviembre de 2026

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Un rabino de referencia para los colonos autoriza robar la aceituna palestina en plena cosecha

El fallo de Dov Lior llega con 34 ataques en un solo día en Cisjordania y rabinos de los propios asentamientos lo llaman «robo»

Redacción · 2 min de lectura · 0 comentarios
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Recolectores israelíes y palestinos en un olivar de la aldea de Qafin, en el norte de Cisjordania
Orrling / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

Un rabino con peso entre los colonos más radicales ha dictado que los judíos pueden quedarse con la aceituna de los olivares palestinos de Cisjordania. Lo hace en la semana en que arranca la cosecha y en la que los ataques a los agricultores ya se cuentan por cientos.

El rabino es Dov Lior, nacido en Polonia en 1933, antiguo rabino jefe del asentamiento de Kiryat Arba y guía espiritual de Otzma Yehudit, el partido del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir. Su fallo, difundido el viernes, sostiene que los propietarios palestinos ya han sido «suficientemente compensados» por los años en que pudieron recoger el fruto, y que cosechar esas aceitunas es un «mérito añadido» con el que se «demuestra la propiedad» de la tierra. Según el texto, los árabes nunca compraron esas tierras al pueblo judío y estas siguen bajo su titularidad.

Esa tesis choca con el derecho internacional, que considera Cisjordania territorio palestino ocupado y las colonias, ilegales. También con la práctica: los olivares son medio de vida de miles de familias, y la ocupación ya les impide llegar a muchos de ellos durante buena parte del año.

Rabinos de las colonias lo llaman robo

La reacción más llamativa viene del propio campo religioso. Rabinos de los asentamientos de Gush Etzion firmaron una carta en la que califican la recogida de esas aceitunas de «robo, profanación y defecto moral». Tzohar, una organización de unos 800 rabinos ortodoxos moderados, respondió con una frase sin matices: «El robo está prohibido a cualquiera, judío o no judío», y recordó que solo el Estado tiene autoridad para confiscar propiedades.

En el terreno político, el diputado Gilad Kariv acusó a Lior de empujar a los suyos a la ilegalidad: «Quien se queda al margen en esta cuestión se une al campo del rabino Dov Lior y de sus criminales».

Un día, 34 ataques

El fallo se conoce mientras la violencia sube. El viernes se registraron al menos 34 ataques de colonos y del Ejército israelí contra palestinos que recogían su cosecha, con 19 heridos. Entre los agredidos estuvo una fotoperiodista estadounidense del Washington Post, y cinco vehículos fueron incendiados.

El sábado siguió el goteo. En Ma’in, en Masafer Yatta, al sur de Hebrón, hubo seis heridos, entre ellos cuatro mujeres y un niño. En Deir Ammar, las fuerzas israelíes dispararon contra agricultores y hirieron a dos. En Kafr Malek, al noreste de Ramala, murieron unas 20 ovejas en una incursión de colonos, y en Beit Furik, al este de Nablus, se destruyeron olivos y se detuvo a propietarios y recolectores. En Deir Jarir se disparó munición real contra los agricultores. La periodista de Al Jazeera Nour Odeh habló de «300 ataques documentados desde principios de octubre».

Lo que cambia con el fallo de Lior es que la apropiación llega con aval religioso de una figura a la que escuchan los jóvenes de las colinas, los grupos más violentos del movimiento de colonos. La cosecha se prolonga hasta noviembre y las elecciones legislativas israelíes son el 27 de octubre, con Ben Gvir haciendo de la provocación el eje de su campaña.

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