José Luis Rodríguez Zapatero no estará en los mítines del PSOE el 29N. Según su entorno, el expresidente no tiene «intención de tener actividad política en los próximos meses», salvo que surjan circunstancias imprevistas. El PSOE, añaden esas mismas fuentes, le ha trasladado que respeta su decisión.
El giro llega once días después de que se diera por hecho lo contrario. El 8 de octubre se informaba de que Zapatero participaría en actos de campaña para apoyar a Pedro Sánchez, aunque debía acordar con Ferraz cómo y con qué frecuencia. Todo dependía, según esas informaciones, de lo que le aconsejara su abogado.
Zapatero está investigado en la Audiencia Nacional en el caso Plus Ultra. Su entorno explica que dedica buena parte del día a estudiar la causa y que intercambia mensajes con sus abogados a diario. Lo que no se descarta es un gesto a distancia: un vídeo de apoyo a los candidatos socialistas, pero no un acto electoral en persona.
Una ausencia que ya se notaba
La renuncia confirma lo que se percibía en Ferraz. Según ha publicado 20minutos, Sánchez había dicho que contaría con Zapatero en campaña, pero la dirección socialista no llegaba a confirmar su presencia y varios cargos del partido creían que no debía participar, porque su presencia podía restar más que sumar.
El contraste con los últimos meses es evidente. Zapatero había recuperado un papel activo en las campañas del PSOE: estuvo en Castilla y León en marzo, en Andalucía en mayo y en las europeas de 2024. En marzo cerró en Valladolid, junto a Sánchez, un acto que rescataba el «no a la guerra».
El Confidencial Digital subraya que no hay ningún dato que permita vincular su ausencia con la investigación judicial. Tampoco está claro si la decisión es suya, del partido o de ambos.
Qué significa para el PSOE
Para Sánchez, la baja tiene doble efecto. Pierde a un expresidente que había vuelto a ser reclamo en los actos y se ahorra, a la vez, tener en el escenario a un investigado en plena campaña.
Su entorno insiste en que Zapatero sigue de cerca la política. Esta semana, un juzgado de Madrid abrió diligencias para averiguar quién filtró sus mensajes privados en la causa, algo que él valora de forma positiva.
Ferraz tendrá que decidir ahora quién ocupa el hueco que deja el expresidente en los actos de los próximos días.




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